La Clave Para Dejar el Refresco

El refresco tiene un lugar especial en nuestra cultura, sin mencionar a la cultura pop. 54 millones de americanos beben un refresco al día. Adicionalmente, 63 millones de americanos consumen refresco de dieta. Desde muy temprana edad, la mayoría de nosotros conoce lo que es beber una de estas bebidas dulces y gaseosas. Sin embargo, muy pocos sabemos lo que hacen en nuestros cuerpos –incluyendo los de dieta.

Los efectos del refresco incluyen un aumento de riesgo de diabetes tipo 2, enfermedades cardíacas, aumento de peso, gota y obesidad infantil. También pueden acelerar signos de envejecimiento, similar a los efectos del cigarrillo en el cuerpo.

No es impactante que las bebidas cargadas de azúcar son dañinas, pero los refrescos de dieta también tienen una multitud de efectos dañinos incluyendo un aumento en el riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas, problemas en los riñones, colesterol alto y un aumento en la probabilidad de estar sobrepeso u obeso. Un estudio encontró que los que consumieron refrescos de dieta de forma casual vieron un aumento de 70% en la circunferencia de la cintura comparado con los que bebieron refresco regular durante un periodo de 10 años. Consumidores frecuentes (aquellos que bebieron dos o más refrescos de dieta) vieron aumentos en la circunferencias de la cintura 500% mayor que los que no consumen refresco.

Está claro que el refresco no es bueno para el cuerpo, pero a veces se nos antoja. ¿Hay alguna forma de beberlo sin todos los efectos secundarios?

 

Tenemos el ejemplo de Maria Hart, quién encontró que para aliviar el estrés del trabajo podía tomar refresco todos los días a las 4 PM. ¿Qué hacer? “Mi misión era mantener el mismo hábito, pero reemplazar el resultado. Darse un gusto en la tarde no era algo que podía deshacer, pero sí podría ser otra rutina,” escribe. En vez de beber un refresco para darse un gusto en la tarde, empezó a beber agua carbonatada para reemplazar el gas y un café con leche entera y azúcar para reemplazar la cafeína y el dulce. Gradualmente se desengancho del refresco y hacia un café con leche de almendras sin azúcar agregada.

Encuentra un sustituto similar. El agua carbonatada es un buen reemplazo para los refrescos.

Mézclalo con té helado, fruta (el limón es popular) o menta para darle sabor. Cuidado con los jugos, ya que pueden tener tanto azúcar como los refrescos. El café o el té con un poco de leche o sustituto de leche es otra forma de consumir cafeína de forma saludable. Cualquier cosa que elijas, date tiempo para acostumbrarte y disfruta tu hábito nuevo.