¿Listo para comenzar a ejercitarte?

Maneras fáciles de comenzar una rutina de ejercicios

Para aquellos de nosotros visitamos un gimnasio hace mucho tiempo, puede ser intimidante comenzar una rutina de ejercicios. Ya sea un maratón de Netflix, la apertura de un nuevo restaurante o una fiesta para un amigo, hay un millón de razones para no ir al gimnasio. Pero, ¿qué tal si puedes hacer tu ejercicio favorito y divertirte al mismo tiempo? Aquí hay 10 formas simples de motivarse para ponerse en movimiento.

Firma un contrato de compromiso

¿Tienes problemas para automotivarte? Haz un trato con un amigo, un pariente (¿un hermano, quizás?) O un grupo de compañeros de trabajo. Es más probable que cumplamos con las resoluciones cuando las aceptemos frente a personas que puedan exigirnos responsabilidades. ¿Quieres subir la apuesta? Haz una apuesta con un amigo para completar tus metas de entrenamiento. Cada vez que no lo hagas, te toca pagar $10. El economista de la Facultad de Derecho de Yale Ian Ayres, Ph.D. dijo a Women’s Health Magazine: “La gente trabajará dos veces más cuando el dinero está en juego en comparación con depender de su fuerza de voluntad”.

Llame a un amigo (¡pero no a un compañero!)

A veces, todo lo que necesitamos es un poco de ayuda de nuestros amigos. Tener un amigo, familiar o colega que apoye tus metas de ejercicio te hará sentir apoyado y motivado a seguir con la rutina de ejercicios. Además, el entusiasmo de otra persona te permite sentirte valorado. La próxima vez que tengas problemas para motivarte, piensa en tu amigo que siempre está ahí para motivarte. No olvides tampoco a tus amigos en Noom: ¡Estamos aquí para apoyarte! Los integrantes de tu grupo en Noom tienen objetivos y luchas similares lo que te puede ayudar a mantener tu responsabilidad y te pueden motivar a seguir adelante.

Encuentra lo que disfrutas

El ejercicio no debe sentirse como una tarea rutinaria. ¿Te gusta bailar? Puedes unirte a una clase de Zumba o si prefieres la meditación, prueba hacer yoga.  Si siempre has querido escalar una montaña, ¡Ve a por ello! Prueba tantos ejercicios como sea posible, y seguramente encontrarás uno que realmente disfrutes.

Cambia tu mentalidad

En lugar de pensar en el ejercicio como una obligación, intenta verlo como un deporte. Un estudio realizado con estudiantes universitarios descubrió que las personas practicaban deportes por razones intrínsecas (una motivación interna) como disfrutar, la camaradería y el desafío mientras que se ejercitaban por razones extrínsecas (motivación externa) como la apariencia y el peso. Los motivadores intrínsecos nos empujan a hacer las cosas que queremos hacer, sin ninguna recompensa externa. Así que te invito a desechar los planes de tu gimnasio y unirte a un juego de fútbol americano, voleibol o tu deporte favorito. Puedes buscar en los listados locales de clubes deportivos; son una excelente forma de conocer personas mientras te ejercitas.

No te concentres en cómo te ves, sino en cómo te sientes

Un estudio de 2014 encontró que el ejercicio frecuente y la imagen corporal positiva (apreciación del cuerpo, cómo te sientes y qué puedes hacer) tiene una relación positiva: una imagen corporal más positiva conduce a ejercitarse más a menudo. Pero cuando las personas sólo se ejercitan por motivos de apariencia, su imagen corporal se veía negativamente afectada. La próxima vez que vayas al gimnasio, piensa en todo lo que puedes lograr.

Usa un sistema de recompensa

¿Recuerdas aquellos días en que te daban un regalo cuando tenías una buena calificación? Puedes recompensarte cuando hayas completado cierta cantidad de ejercicio. Por ejemplo, ten el compromiso de hacer ejercicio durante cuatro días a la semana durante dos semanas seguidas. Si completas el desafío, date un capricho.  ¿Un fin de semana en la playa? ¿Entradas para un partido de fútbol? ¿Irte de compras? Date un gusto que no se relacione a comida, algo que te guste y que te haga sentir bien.

Ejercicio Personalizado

Las rutinas de ejercicio pueden sentirse monótonas. ¿Cansado del elíptico? ¡Sé creativo! Intenta personalizar tus entrenamientos según tu estado de ánimo. ¿Te sientes desanimado? Sal a caminar afuera. ¿Enojado? Prueba kickboxing. ¿Tiempo? Dale una oportunidad al yoga. Personaliza tu rutina de ejercicios para que se ajuste a tus sentimientos y te resultará mucho más agradable.

¡Distraerse!

No te concentres en la parte del ejercicio que no te gusta. Si corres afuera y tienes dolor en las piernas, concéntrate en el cielo o en los árboles. Si estás aburrido de andar en bicicleta, conéctate a un programa de radio y concéntrate en escuchar. Antes de que te des cuenta, tu ejercicio ya habrá terminado. Incluso esto puede motivarte a seguir ejercitándote.