La fascia, qué es y cómo cuidarla

¿Qué es la Fascia?

La fascia es un tipo de tejido conectivo que se extiende a casi cada esquina del cuerpo y es responsable de mantenerlo unido. Es como una telaraña la cual rodea cada órgano, tendón, ligamento, músculo y células musculares. Estos tejidos crean unos espacios, separan y conectan los músculos y órganos, sobre las principales cavidades de nuestro cuerpo, en los huesos, alrededor del cerebro, cordón espinal y nervios periféricos. En otras palabras…¡La fascia está en todos lados y conecta todo!

Este tejido blando, que en su mayoría contiene colágeno, es altamente adaptable, resistente y es responsable de mantener la armonía dentro del cuerpo proporcionando un ambiente basado en los principios de tensegridad. Esto básicamente quiere decir que hay una fuerza igual en todas las partes de tal manera que todo se mantiene en un balance adecuado y le permite a nuestro cuerpo funcionar como una máquina brillante y eficiente. Interesante, ¿Cierto?

¿Cómo cuidarla?

¡La fascia se cuida naturalmente con un estilo de vida saludable! Esto a través del movimiento, estiramiento y ejercicios, la Fascia tiene la oportunidad de moverse y respirar y que otras partes del cuerpo puedan ser capaces de enriquecerse de lo que necesitan. Los hábitos de vida saludables apoyan a esta red de tejidos del cuerpo y así apoyar otros sistemas y prevenir lesiones. 

Hábitos que pueden lesionar la Fascia

Mucha gente desconoce de su Fascia hasta que algo malo les pasa, ya que, cuando está saludable, ¡casi que no se nota! La lesión más común relacionada a la Fascia es la “Fascitis plantar”: un desgarro doloroso del tejido conectivo en la planta del pie. Según la Clínica Mayo, es más común en personas con sobrepeso. Cuando un área de la Fascia se lastima, puede afectar el área que rodea los tejidos conectivos y músculos, es como empujar tu dedo en una telaraña causando un efecto dominó de incomodidad o incluso una lesión. A pesar de que la fascia puede ser dañada durante accidentes, lesiones o cirugías, la causa más común es debido al estilo de vida. Lo positivo de esto, es que puede prevenirse.

Para entender cómo podemos mantener nuestra Fascia hidratada y saludable, vamos a mirar cómo estas lesiones son causadas.   

Compresión

Sentarse por largos períodos de tiempo es la manera más común como nuestra Fascia se comprime crónicamente. Cuando esto sucede, el líquido  intersticial  (piensa en un caldo o sopa nutritiva para las células) que normalmente baña a la fascia (red de tejidos)  se vierte fuera del camino. Como resultado la fascia se puede adelgazar, deshidratada y rasgar fácilmente. Sin suficiente líquido  intersticial, las células que rodean no van a recibir todos los nutrientes vitales (oxígeno, electrolitos, hormonas, sales, ácidos grasos y dióxido de carbono) que necesitan para prosperar de los cuales pueden tener un efecto dominó adverso en otras áreas del cuerpo. 

Hábitos de vida que causan compresión: estar sentado durante períodos prolongados, usar tacones altos y/o tener mala postura.   

Adherencias (Una vez se forman son difíciles de eliminar): 

Cuando la fascia está deshidratada o tensa (debido a la compresión o mala alineación), puede llegar a ser pegajoso y se adhiere a sus vecinos, incluso pegarse a los músculos. Esto puede que no se evidencie inmediatamente, por ejemplo: si jugaras tu primer partido de tenis en unos meses y los músculos de tus piernas no son capaces de moverse independientemente como deberían, es probable que se desgarre un músculo, un tendón o un ligamento. ¡Auch!

Hábitos de vida que causan adherencia: Compresión, falta de estiramiento y movimiento, imbalances.   

Imbalances y buena postura: 

El balance muscular y buena postura son súper importantes para la salud física; esto evita un desgaste innecesario, el cual es clave para evitar el dolor, lesiones, desequilibrio muscular y, posiblemente, reemplazos de rodilla o cadera más adelante.

Hábitos de vida que causan imbalances y mala postura :

Llevar una bolsa o cartera en el mismo hombro, sentarse siempre con la misma pierna cruzada en la parte superior y dormir en el mismo lado. Estar jorobado o inclinado en tu escritorio, estrés, falta de tono muscular/ejercicio.   

¡Empieza hoy! 

¡Ahora que ya sabes cuán increíblemente importante es tu Fascia, echemos un vistazo a estos 8 consejos sobre cómo alimentar tu cuerpo a través del movimiento y mantener la fascia hidratada, flexible y fuerte hasta tus años dorados

  1.  Evita sentarte durante largos periodos de tiempo. Si trabajas en un escritorio, intenta tener una alarma o recordatorio en tu teléfono para levantarte y moverte a cada hora. Incluso el caminar durante 2 minutos alrededor de la oficina o hacer unos estiramientos rápidos pueden hacer una gran diferencia.
  2. ¡Estiramientos! Estirarse es una de las mejores maneras de promover la elasticidad de los tejidos conectivos, los hace más flexibles, extiende el movimiento y previene lesiones.
  3. ¡Sigue moviéndote! La Asociación Americana del Corazón recomienda un mínimo de 150 minutos (2.5 horas) de movimiento moderado por semana. Si aún no los haces, ¡no te preocupes! Es algo en lo que puedes trabajar. Al final del día, cualquier movimiento que hagas cuenta, así que donde sea que estés con tus metas de ejercicio, ¡Empieza ahí! ¿Qué puedes añadir a tu rutina de ejercicios esta semana? 
  4. Yoga. Si eres nuevo para el yoga, un buen lugar para comenzar es en una clase para principiantes o un video. Es una excelente alternativa para estiramientos simétricos y fortalecimiento de ambos lados del cuerpo, y hace un gran trabajo en el mantenimiento de una fascia óptima, hidratada y nutrida. 
  5. Practica una buena postura y alineación. ¡A veces puede ser difícil, pero tu cuerpo te lo agradecerá por siempre! Ser consciente de cómo estás sosteniendo tu cuerpo en el espacio puede convertirse en un hábito que sea parte de tu rutina diaria para un estilo de vida saludable.
  6. Masaje miofascial. El masaje miofascial es un tipo de masaje que puede ser de ayuda especialmente para trabajar la Fascia que ha sido alterada por los hábitos de vida, lesiones, accidentes, etc. 
  7. Utiliza una rueda de espuma “foam roller” o pelota/bola de tenis. ¡Los rodillos de espuma y pelotas de tenis son excelentes opciones para darte un masaje miofascial profundo! 
  8. ¡Comparte el amor! Dile a alguien que sea importante en tu vida lo que sabes acerca de la Fascia y cómo ellos pueden cuidar de ésta.

 ¿Cómo puedes cuidar de tu Fascia hoy? ¡En Noom puedes cuidar de esto y muuuuucho más!