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¿Por qué siempre tengo hambre? 7 posibles razones

¡Tener hambre es normal! De hecho, es simplemente la forma en que el cuerpo te hace saber que necesita algo de combustible para alimentar su día.

¿Alguna vez has comido un almuerzo aparentemente adecuado y una hora después has empezado a sentir tu estómago gruñir? A veces es posible que solo necesites un poco de combustible extra, pero si esto sucede con frecuencia, podría ser el momento de reconsiderar tus comidas.

¿Por qué tienes hambre? ¿Qué puedes hacer para sentirte más satisfecho? Aquí hay algunas cosas a tener en cuenta:

  1. Es posible que necesites más proteínas: La proteína aumenta la saciedad, en parte debido a su capacidad por ayudar a mantener a raya las hormonas del hambre. Asegurarte de que tienes suficiente proteína a diario y también regularmente durante todo el día, puede ayudarte a sentirte lleno y satisfecho. ¿Qué puedo probar? Intenta agregar fuentes de proteína magra a la mayoría de las comidas y meriendas. Considera: yogur griego, huevos, nueces, pescado, entre otros. Si eres de los que merienda solo una manzana, añade una cucharadita de mantequilla de nuez o algunas rebanadas de queso bajo en grasa.
  2. Es posible que necesites más fibra: La fibra es un elemento de origen vegetal que no se puede digerir en el cuerpo y agrega volumen. Este volumen retrasa la digestión de los alimentos y ayuda dando la sensación de estar lleno por más tiempo. Los alimentos integrales, como granos, frutas, verduras y nueces, tienden a ser los más altos en contenido de fibra. ¿Qué puedo probar? ¡Haz un seguimiento de tu consumo de fibra y realiza algunos cambios simples! Si, por ejemplo, sueles comer arroz blanco, prueba el arroz integral o la quinua. O si tu desayuno es un yogur, añade unas bayas y unas nueces.
  3. Es posible que necesites más grasa: Es la misma situación que se presenta con la fibra, las grasas dietéticas también se digieren más lentamente que los carbohidratos y las proteínas. Según algunos estudios, añadir grasas a una comida puede ayudar a las personas a sentirse más satisfecha después de una comida. ¿Qué puedo probar? Experimenta agregando grasas saludables a las comidas o meriendas y evalúa cualquier diferencia que puedas sentir. Si, por ejemplo, para cenar tienes brócoli, rocialo con una cucharadita de aceite de oliva. O si para almorzar te quieres preparar un sándwich de pavo, agrégale un cuarto de aguacate para obtener una dosis de grasa.
  4. Es posible que necesites más agua: Algunos estudios respaldan los efectos reductores del hambre con el consumo de agua. El agua llena la cavidad estomacal indicando a tu cerebro que está lleno. ¿Qué puedo probar? Intenta llevar un registro del agua que consumes y prueba de aumentar lentamente la cantidad diaria. Tal vez, puedes experimentar tomando un vaso antes de una comida o incorporando más alimentos densos en agua, como caldos de sopa y verduras.
  5. Puede que solo necesites comer más: Una mujer adulta promedio necesita alrededor de 1,800 calorías por día para mantener el peso, y un hombre adulto promedio necesita 2,400 calorías. Si estás tratando de perder peso, es importante que tengas en cuenta que todos somos únicos y si con la reducción de calorías diarias tienes hambre puede ser que simplemente necesites un pequeño ajuste. Ya que para realizar el cálculo diario de calorías se deben tener en cuenta varios factores como la actividad física. ¿Qué puedo hacer? Realiza un seguimiento de la cantidad de calorías que consumes durante el día y el nivel de actividad física que realizas. Si, por ejemplo, tu almuerzo suele ser de 400 calorías pero todavía tienes hambre, come unas 500-550 calorías y mira cómo te sientes. Si aumentas el ejercicio, aumenta también las calorías que consumes este mismo día.
  6. Puede que sea el estrés: Las hormonas juegan un papel importante en la regulación del hambre. El aumento de cortisol (la hormona del estrés) puede bloquear las señales de “estoy lleno” de la leptina e insulina (hormonas que influyen en la saciedad). En última instancia, significa: si estás estresado, ¡puedes sentirte mucho más hambriento! ¿Qué puedo probar? Evalúa tus niveles de estrés y actividades que te ayudan a relajarte. Encontrar tiempo para relajarte y estrategias específicas que te acompañen en estos momentos te ayudará a reducir el estrés.
  7. Puede que no estés durmiendo bien: Los estudios han demostrado que las personas con falta de sueño reportan un aumento del apetito. ¿Por qué? Las hormonas pueden volverse problemáticas de varias maneras cuando no duermes lo suficiente. ¿Qué puedo hacer? Evalúa la calidad y cantidad de sueño y tus rutinas nocturnas para encontrar el descanso perfecto.

¿Ahora qué? Como todo, ¡siente curiosidad por tu cuerpo! Juega con estas opciones de una a una y encuentra lo que te hace sentir más satisfecho. ¡O encuentra tu equilibrio saludable con Noom!