¿Cuántos pasos hay que hacer para huir del sedentarismo?

JUAN PEDRO CHUET-MISSÉ

Por más que haya una fiebre de runners y explosión de gimnasios low cost, la población española es cada vez más sedentaria. Antes que los perjuicios a la salud sean irreversibles, se puede cambiar de conducta y emprender caminatas combinadas con ejercicios físicos, y sin costes adicionales.

Las civilizaciones se construyeron caminando. Las calzadas romanas o las rutas de los incas en Sudamérica fueron diseñadas para que sean fatigadas por generaciones de sus habitantes. Los camellos y caballos que transitaban por la Ruta de la Seda se usaban para transportar bultos y no para cargar a mercaderes cómodos.

Hay trucos sencillos como aparcar el coche más lejos o ir en bicicleta al trabajo para lograr el objetivo (JANIFEST / Getty Images/iStockphoto)

Pero llegó el ferrocarril, luego el coche, las motos, y en los últimos tiempos, patinetes electrónicos, karts, monociclos y hoverboards. O sea, un arsenal de vehículos que relegan al medio de locomoción más básico y saludable:las piernas.

Los riesgos de la obesidad

La inactividad física, además de una dieta irregular, lleva a la obesidad, y con ella, a una serie de enfermedades relacionadas, desde la hipertensión a la diabetes o las dolencias coronarias. “Pero paradójicamente la obesidad no se considera enfermedad por la OMS”, indica Felipe Isidro, coordinador del Grupo de Estudio de Ejercicio Físico de la SEEDO (Sociedad Española de Estudio de la Obesidad). Este especialista no anda con eufemismos: “Hay que concienciar a la población que el movimiento es vida y el sedentarismo es muerte”.

Las campañas de organizaciones privadas y públicas tratan, casi desesperadamente, de reducir los altos índices de obesidad. En España el Ministerio de Salud calcula que el 35% de la población sufre de obesidad, pero las personas con sobrepeso superan el 60%.

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